Tocando con Jeremy en el ex club Prior (actual Cavern) de Zaragoza (esta vez, al bajo)

Tres veces en menos de un mes fueron mis visitas a Zaragoza entre mayo y este caluroso junio que celebro tras un invierno pirenaico duro como pocos.
Mi primera llegada fue para inaugurar un Encuentro Esotérico organizado en la Estación del Ave «Delicias», y en el que toqué algunos fragmentos de mi álbum «Guita-Ra», con la inesperada compañía de mi amigo Julio Iglesias, al final de la pieza.

Mucha tele y radios haciéndose eco de todo esto, en medio de trenes entrando y saliendo, y de público curioso, siendo Rosa y Norbert sus organizadores.

Una semana más tarde, regresé a la ciudad maña para dar una conferencia sobre mis vivencias en el País Cátaro francés y sobre mi libro «La Noche del Grial», que justo entraba en su tercera edición.

Al cabo de diez días, y luego de tocar en The Cavern de Liverpool, toqué en otro Cavern, un local de igual nombre al británico e igualmente dedicado a la música beat o beatle.

Esta vez el concierto fue de dos horas y yo tocando el bajo con el excelente baterista Luis Gracia, quien además fue promotor de la actuación, tal como David Bash lo fuera de la de Liverpool.

Una extraña sensación sentí al tocar nuevamente con Jeremy Morris pero al bajo, cuando diez días antes estaba en la misma situación musical aunque aquella vez tocando batería.

Un público muy receptivo el de Zaragoza. Estuve charlando con Iñaki, fundador del grupo Green Apples y veterano músico de la escena maña. También con Gonzalo Valdivia, guitarrista de «Héroes del Silencio», quien está por lanzar un nuevo Sello y me invitó a grabar a su nuevo estudio.
Los Valdivia pertenecen a una saga tradicional de abogados zaragozanos pero, al igual que sucediera conmigo siendo hijo de un juez y catedrático de Derecho Procesal, los hijos salieron músicos, y Gonzalo es, además de guitarrista, muy buen pianista.

Espero regresar pronto a esta ciudad que tanto me gusta y que es como un nexo entre diversas urbes ibéricas que, sin Zaragoza, quizás no estarían tan bien comunicadas.