T0cando en Badajoz con Jeremy para Localia TV, el nombre perfecto de una tele que desee entrevistarme

En pocos días hice dos viajes por tierra muy largos.

Primero fui a Galicia a un congreso, y luego con mi amigo Jeremy a Zaragoza, Madrid, Extremadura, algo de Portugal y regreso a Barcelona.

En total, casi 6 mil km. cruzando España de dos maneras distintas, que, en realidad, no es nada ya que cualquier conductor de camiones recorre esto en poco tiempo o también un piloto de avión transatlántico se cepilla 30, 40 o 50 mil kilómetros en menos de 15 días.

Galicia fue en Orense, con la ayuda de un colega de mi amigo Albert que en alguna ocasión me ayudó en congresos y stands, de nombre Ferrán. Muy hospitalario todo. La gente de ExpOurense e Imaxe se portaron fenomenal.
El siguiente viaje empezó en Zaragoza con mi viejo amigo J.J. Iglesias (pilar del rock progresivo en España, como divulgador y colaborador en todo lo imaginable y más) y Andrea Sádaba, conocida en el mundo literario como «Leona Andrea» y por su libro «El Club de las 7 Gatas».
Ambos nos ofrecieron toda su hospitalidad y hermandad en materia de entrevistas, apoyo logístico, etc., después de nuestro cansancio pirenaico tras cruzar montañas y valles sin olvidar el pequeño pueblo de Saint Beat.

A Julio, tras una relación por escrito de 3 años, lo conocí en 1998, cuando lo visité en un programa de radio y toqué en vivo algunas canciones, presentando varias piezas de mi entonces proyecto «Pack». Julio perdió su pub «Hendrix» el año pasado y fue una víctima más del acorralamiento urbanístico y económico que padecen quienes habitan ciudades que acaban en EXPOs y demás florituras. Y es curioso que Jeremy y yo nos hubiésemos conocido a través de Julio en aquellos tiempos, pero que ellos nunca se hubieran visto en persona hasta la visita que hicimos a Zaragoza durante el pasado mes.

A Andrea la conocí a través de un amigo común: Fernando Esparza, terapeuta, ecologista, seguidor de la musicoterapia y musicoembriología de Fernando Salazar, antiguo distribuidor de nuestros cds y cassettes, divulgador de cantidad de cosas que comparto aunque, por azares del karma, son casi dos décadas ya sin vernos. Todo fue también muy veloz. Un par de mails, invitación al programa y, casi haciendo escala, aterrizamos allí con Jeremy por menos de 24 horas.

Al día siguiente, cruzamos Madrid como un rayo.

Lo siguiente fue Extremadura, donde mi amigo y manager Juan Calvo, organizó una semana excelente de actividades musicales y visitas turísticas, aparte de darnos cobijo y también toda clase de apoyo.

Así que este viaje, que culminó en Barcelona al cabo de 9 intensos días, consistió en actuaciones y entrevistas para radios y tvs, y en recorrer y descubrir nuevos perfiles de la geografía española.

Mi reencuentro con España ha sido muy alentador. Un país donde siempre hay acción y vitalidad y al que me siento unido por infinidad de cosas y echo de menos cuando paso largas temporadas en otros lugares quizás más ‘ordenados’ y desarrollados pero, a mi entender, bastante aburridos y apagados.

Por encima de todo hay una cosa que deseo para España y es que nunca más se enfrenten y peleen entre hermanos (o primos) como sucediera hace 70 años.
Deseo que prime (valga la redundancia respecto al anterior párrafo) todo lo que los une por encima de las diferencias culturales que, a veces, les dividen y que se unan como muchos de los mejores países de esta Europa de mil tribus e historia milenaria.