Fue en 1983 cuando Ramón Plana López, editor de la revista «Karma 7», me dijo que él estaría dispuesto a promocionar mi música.

Eran tiempos difíciles. España aún se debatía en una transición política y económica con la Europa del norte mirándola de recelo y suspicacias respecto a su futura entrada en la CEE.

Yo vivía en Sitges (provincia de Barcelona), después de varios años residiendo en Inglaterra y un fugaz viaje de algunos meses a mi Buenos Aires natal. Había decidido crear un Sello y una Productora que me permitiese plena libertad para desarrollar mis antiguas, recientes y futuras grabaciones. Sin saberlo estaba iniciando la música «new age» ibérica y fue «Karma 7» y poco después «Popular 1» las dos primeras revistas que se hicieron eco del nuevo fenómeno.
La última vez que participé en un Magic fue en 1993. Actué con mi mano izquierda lesionada, debido a una caída 2 días antes, y recibí un premio como «personalidad con mayor proyección internacional», que en la foto acababan de entregarme Ramón Plana y Pedro Palao . Yo buscaba uno con «mejor proyección interior», pero ese premio no existía.

Dos años más tarde, tras uno de mis viajes a Londres y ya en plena vorágine de producciones musicales y conferencias en congresos alternativos y esotéricos, escribí un artículo sobre dicho ambiente en la capital británica, citando Festivales como los de «Mind & Body», etc. Ramón Plana (padre) me pidió toda la información y contactos posibles que tuviera para poder él realizar un Festival similar. Plana había sido la única persona que había apostado por mis cassettes (en aquella época aún no existían los cds) y no dudé un instante en facilitarle hasta el más mínimo detalle respecto a cómo debía organizarse un evento de esas características.

Otros dos años más tarde, en 1987, Ramón Plana padre delegó en su hijo la conducción de la revista y, a su vez, emprendió junto a él la tarea de hacer de lo que se llamó «Festival Magic» una realidad ininterrumpida a partir del año 1989, primero en Pueblo Espanyol, luego en el Palacio Sant Jordi y, ya en las últimas ediciones, en el Palacio de Congresos de Montjuïc, siempre de Barcelona.
Con José Manuel Medina y el productor de cine y videos José López, que coordina, a su vez, TeleMagic

Y precisamente en aquellos años, en los que editoriales, discográficas y numerosas empresas dejaran la ciudad condal para trasladar sus sedes centrales a Madrid, el Festival Magic fue erigiéndose como un Encuentro o cita casi ineludible en el área de estos temas. Las temáticas se ampliaban, reciclaban y modernizaban. De algo más cercano a la parapsicología o el ocultismo, se evolucionó luego hacia disciplinas de la llamada «nueva era» hasta después llegar a abarcarse prácticamente todas las asignaturas conocidas en el ramo en aquellas etapas primigenias de lo que luego derivó en otras finalidades primordiales.
Con el astrólogo Vicente Cassanya

Participé en los primeros Magic ofreciendo conferencias y conciertos. Seguidamente, durante un período de muchos años en los que mis actividades y viajes ocupaban casi todo mi tiempo, me fue imposible asistir al festival. Más tarde, ya entrados en los años dos mil, instalado en el sur de Francia y alejado de lo público, repetí mis ausencias, hasta que hace dos años los editores y directores de la revista Universo Holístico me invitaron a compartir un espacio con ellos y, en este 2010, Sebastián «Darbó» Arbonés, director del Magic desde hace una buena temporada, me propuso volver a dar conferencias y a tocar algo de música en vivo para la presente edición del Magic 2010, los días 11 y 12 de diciembre, en los que hablaría de Biomúsica y de mi último libro, así como de mis experiencias en el sur de Francia de cátaros y trovadores, cosa que finalmente no pude realizar correctamente debido a cambios de horarios sin previo aviso.

Reencontrarme con amigos y buscadores de esas verdades eternas y muchas veces ocultas u ocultadas, que hallan en festivales como un punto de referencia anual para compartir todo lo nuevo o no nuevo que hubiese surgido en los últimos doce meses, es el lado positivo de estos Encuentros, independientemente de que algunos los utilicen únicamente como mero medio de lucro.