… a pesar de todo.

Perdí parte de mi vida: mi casa, mis cosas, mis herramientas de trabajo…

Es una sensación extraña todo esto y ya ha pasado más de un año.

En la espera de un milagro que haga reaccionar a esa mujer que hasta hacía dos meses de aquella expulsión de mayo de 2014 quería continuar su vida conmigo en Inglaterra enviando allí emails ofreciéndose como profesora de español y francés, continúo componiendo fragmentos que formarán parte algún día de mi nuevo álbum «1000 Agros», que quería empezar a grabar el año pasado en Buenos Aires, en los Estudios Melopea, de Litto Nebbia.

Me dejé la barba y el bigote. No sé qué parezco realmente…