San Martín, libertador de América junto a Bolívar. Concertista de guitarra, creador del primer huerto bio que hubo en Europa, gran pintor, lector de filosofía, masón, impulsor de bibliotecas, de escuelas secundarias, le regaló su ejército a Bolívar en Ecuador para evitar coompetitividad entre ambos.

También combatió desde los 14 años en el ejército español en contra de Napoleón. Super estratega y jugador de ajedrez, tardó 6 meses para planificar una batalla que duró 15 minutos (la de San Lorenzo). Cruzó los Andes en las peores condiciones, con asma y vomitando sangre debido a su úlcera estomacal.

Y al llegar le esperaba la batalla de Chacabuco, que ganó y definió la libertad de aquella América, mientras Bolívar esperaba los resultados replegado en Jamaica.

Así fue este pisciano, artista, idealista y militar. Un hombre que no quiso honores pero que al llegar a Europa fue portada del Times de Londres, mientras el consulado español lo vigilaba con dos espías debido a su «traición» liberando a América del Sur de la corona. Murió exiliado en Francia, olvidado por España y por Argentina, en una casa en Boulogne-Sur-Mer en una casa-museo que visité varias veces y en la que mi hija Claire, cuando tenía 5 años, tuvo el honor de hacer un pi-pí de urgencia en el mismo toilette del General.

Al igual que el Che, era asmático y temerario; sabía lo que era convivir con la muerte y no le temía. Cuando uno toma consciencia de lo que fueron e hicieron estos hombres, el panorama actual parece una burla o un circo con payasos de cuarta categoría.

En este breve documental se ve una simulación de un ritual masón y muchas más cosas. Lo presenta Mario Pergolini el creador del programa Caiga quien Caiga (que en España presentaba El Gran Wyoming) y de la radio Rock & Pop, y quien narra todo es el historiador Felipe Pigna.

No subo esto por mi supuesto (y aún no del todo comprobado) nacionalismo sino para compartir y además recordarme que sin tesón y sin convicciones no se alcanzan los objetivos primordiales.