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Grabando en los Estudios Melopea, junto al técnico de sonido Mario Sobrino, en una de las mesas del célebre Peter Neve, que vivió durante parte de su infancia y adolescencia en Argentina. Mesa que perteneció a la RCA y en la que grabaron en Argentina Piazzolla, Troilo, Enrique Villegas, Los Chalchaleros, Los Gatos, etc., e internacionalmente, The Jackson 5, George Harrison, etc. Foto: Marcelo Vega.

Al recuperar my freedom voy a los Estudios Melopea (Litto Nebbia) y gracias al apoyo de Litto y de sus colaboradores Enrique Villafañe, Marcelo Vega y Mario Sobrino, grabo varias piezas y bases para mi álbum «1000 Agros» (en stand-by desde el 2014). Litto estuvo grabando esa mañana y yo llegué un poco más tarde con mis dos guitarras desafinadas y sin ganas de que sonaran de distinta manera. Toco en el piano y canto «pa’los tomates» Riders on the Storm, de The Doors, y luego empiezo con lo mío. Marcelo me filma un poco grabando «De Litto».

Ensayando y grabando «De – Litto», en los Estudios Melopea (de Litto Nebbia), Buenos Aires, 13 de mayo. Video filmado por Marcelo Vega y posteriormente editado por Nieve Andrea.

A la semana siguiente, exactamente dos años desde que me fui de Europa (18 de mayo) regreso al viejo continente vía Madrid. Me encuentro con mi editor y amigo Fernando Cabal, comemos juntos, tomo el AVE hasta Barcelona y allí me espera otro buen amigo (Carlos Batanero), quien me lleva en mi coche (que tenía él) a su casa (que no tenía yo). Mónica, su mujer, prepara una cena vegetariana. Mañana llega Nieve Andrea desde Inglaterra. Comienzo a ver amigos que me apoyan. Por Skype hablo con Martin Wind.

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El volcán Teide (Tenerife, Islas Canarias) desde el avión. Casi 4000 mts. de altura y el tercero más elevado del mundo después de los dos Maunas de Hawai, y al que tuve la suerte de poder subir en el año 2000 con mi amigo Malcolm Stewart y un grupo de aproximadamente 20 personas. Ver amanecer desde el avión es una de las cosas más bellas que espero poder repetir muchas veces en lo que me quede de vida, ya que dudo que pueda llegar a ser astronauta y a poder viajar en un Shuttle como sí lo pudo mi pieza Fly High en el año 2011, en el Endeavour de la NASA. ¡Gracias por votarme y por elegirme, cosmonautas! ¡Buen Día, Europa!, «¡el avezen regresa!» exclamó Nieve Andrea desde la mágica Cornwall, a la que quería llevar a mi familia en el 2014. No pudo ser. Se impuso lo gris y lo restrictivo. De tener y ampliar una tribu pasamos a rendirle tributo a la tribulación. (Mayo 18, 2016. ¡Cielos!, ¿en dónde estoy?).

Tengo que hacer frente a un juicio civil por la custodia de mis hijos (por la que nunca luché ya que quiero que sean siempre libres para estar con ambos padres) y a una instrucción penal por «sustracción parental».

En lo civil, con sus medidas provisorias, se me castiga (más que a mí que puedo entender y encajar las cosas, diría que se castiga en realidad a mis hijos) a que los vea únicamente 2 horas al mes en un lugar especial para padres violentos o con episodios jodidos, etc.

Mientras esto acontece deberé permanecer en Francia.

Me acompaña mi amiga & cosmic sister Nieve Andrea, quien viene desde Inglaterra para apoyarme y que me dice que si se produjera el temido Brexit o salida de UK de la Comunidad Europea, se quedará a vivir una temporada en Francia hasta que soplen nuevos vientos.

La agradezco y agradeceré siempre su apoyo y su amistad con mis hijos mayores. A pesar de sus limitaciones económicas, se apareció en el aeropuerto con 3 regalos para mis hijos.

Andrea es vegana. Aprovecho su presencia e influencia para dar el paso del vegetarianismo al veganismo. Dejo en el acto de comer todo producto de origen animal y comienzo a prestar atención a todos los platos que ella cocina y que, poco a poco, me enseña.

Ella es escritora desde muy joven. También es traductora del inglés al español o viceversa. Y pinta. A su vez, continúa ayudándome con mis videos para YouTube.

Con Andrea en el Museo de la Memoria Judía, de Gerona. Mayo 24. Foto: Mónica Gracia.

Tampoco puede Andrea ya comunicarse con mi hija mayor Claire, de quien se había hecho amiga de escribirse cada día.

Pienso que los conflictos legales son el vivo fracaso de la inteligencia para llegar a acuerdos, y que esa falta de inteligencia no hay que siempre atribuirla a una sola de las partes de una pareja en situaciones como una separación, que precisamente suele ser una las cosas que menos inteligentemente puede resolver un ser humano salvo contadísimas excepciones.

Y si a esto le añadimos la presencia de quienes viven o se alimentan de y con los conflictos, l@s consejer@s que quieren que una o ambas partes pasen al «club de l@s solter@s», amig@s que invitan y llevan a la persona al «together alone», más el morbo del conflicto alimentado cual «reality show» para compensar la rutina de una vida mediocre en quienes observan y la posibilidad de tener unos minutos de gloria en los medios de comunicación para los que nunca podrán estar en ellos para ofrecer escenarios creativos o artísticos, la fiesta del quilombo ya está preparada, cocinada y servida. Y tengo que decir en mi descargo que esto lo pude observar antes de que se desencadenaran los hechos aunque no supiera evitarlo.

Cuando tu pareja habla con un abogado o abogada para buscar soluciones innecesariamente drásticas y evitables, su suerte, la tuya y la de los hijos, ya está echada, uno seguramente echado, y sin vuelta atrás.

Los caballos cruzarán el Rubicón y habrá que vociferar alea iacta est!

No hay ni habrán ganadores aquí. Sólo vergüenza y desazón por el fracaso. Nada nuevo bajo el Sol.