The Touch of Zen – Original Motion Picture Soundtrack (1992)

La música de Guillermo Cazenave puede escucharse en Spotify y en su canal de YouTube Guillermo Cazenave Oficial. Allí encontrarás su obra completa y ediciones especiales de sus creaciones musicales.

THE TOUCH OF ZEN
ORIGINAL MOTION PICTURE SOUNDTRACK ALBUM
GUILLERMO CAZENAVE

a The Arrival
b The Master (suite)
c The Arrival II
d Marsupial
e Abramos todas las Puertas
f GAIA
G III
H Amanece
I Finale

Music composed, performed and produced by Guillermo Cazenave

© (P) Guillermo Cazenave, 1992

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THE TOUCH OF ZEN / EL TOQUE DEL ZEN – Banda Sonora del Film, por Guillermo CAZENAVE

TRACKLIST
1 The Arrival
2 The Master (suite)
3 The Arrival II
4 Marsupial
5 Abramos todas las Puertas
6 GAIA
7 III
8 Amanece
9 Finale

Música compuesta, interpretada y producida por Guillermo Cazenave.
Grabada en Estudios Astral y producida para Tower Drive Productions, 90211 Beverly Hills, CA, USA.
© (P) Guillermo Cazenave, 1992

Guill en Hollywood (entrevista por Emma Estévez)

¿Cómo fue tu llegada a Hollywood, Guille?
Si no me equivoco, estaba en la Feria Exposalud de Barcelona. Sería a mediados de los 80s. Mi distribuidor en Madrid y después editor de algunos de mis libros en España, Fernando Cabal, me pidió que le llevara música a su stand en la feria. Yo tenía pensado ir para recorrer el lugar y a lo mejor asistir a alguna charla, así que le llevé una bolsa llena de cassettes. El cd aún no existía. Le dejé la bolsa y me fui a una conferencia. Cuando regresé, Fernando me pidió que me quedara dos minutos en el stand para poder él ir al toilette. Una colaboradora suya no había aún llegado, así que él estaba solo, haciendo de todo.
De pronto apareció un señor con aspecto de oriental y se quedó mirando las cintas. Las agarraba y miraba de arriba a abajo de manera exagerada. Sacó una cámara de fotos muy buena de un bolso que llevaba y me preguntó en inglés con acento americano, si podía hacer fotos. Le dije que sí.
Yo deseando que regresara Fernando porque me resultaba incómodo estar allí y menos que se diera la posibilidad de tener que hablar sobre mi música o quizás venderla.
Seguidamente, el hombre me pregunta quiénes son los autores de la música. Le respondo que es un solo autor. A lo que me dice: ¿un sólo compositor de toda esta música?
Sí, le contesto.
Me gustaría conocer a quien hizo todo esto…, continuó, mientras reaparecía Fernando, salvándome del diálogo de tú a tú con aquel hombre.

¿Y entonces qué ocurrió?
Que Fernando entró de lleno en el diálogo en inglés diciéndole que todo aquello era música mía.

¿Y después?
Este hombre se me presentó inmediatamente. Me dijo que se llamaba John Liu y me dio su tarjeta en la que decía Productor de Cine con una dirección en Beverly Hills, cerca de Hollywood, etc., y me preguntó si podía escuchar mi música. Fernando le alcanzó unos auriculares que puso en un reproductor de cassettes que había allí.
Bueno, resumiendo, me pidió musicalizar una película que estaba terminando de rodar: The Touch of Zen. 
Me invitó a Hollywwod y a los Universal Studios, donde fui muchas veces. 

¿De qué trataba la película?
De un monje que había estado hibernando 7 siglos en una montaña por la que entraba un haz de luz que en un determinado momento lo despierta y entonces vuelve a la vida para ser un maestro que ayudará a millones de personas en su camino de evolución espiritual. El guión era bastante obvio. No era una super producción de cine pero a mí me gustó conocer todo aquello.

¿Qué fue lo que más te gustó?
Saber que podía hacer fácilmente música para cine y que podía colaborar para que la película saliera bien. Me gustaba Beverly Hills pero, sobre todo, Laurel Canyon, que fue uno de los enclaves míticos de grandes artistas y hippies en la década de los 60s. Una vez alquilé allí una cabaña por un mes cerca de donde habían vivido antes Mamma Cass, Stephen Stills, Don Felder (Eagles), Jackson Browne, etc. Es un lugar muy especial porque es el otro lado de la colina. De un lado está Beverly Hills con todas las mansiones de los actores y famosos, y del otro lado son casas más discretas y cabañas en las que la atmósfera es más discreta y alternativa. Era como estar en la otra cara de la moneda. Hay dos California: una es la que gesta cosas que influirán en el resto del mundo; desde la informática hasta el cine. Yo prefería quedarme en la California más hippie, en la California alternativa. Igual podía desplazarme en pocos minutos hacia los estudios u oficinas.

¿Tuviste contacto con personas del mundo del cine?
Muy poco. Cuando iba a allí era por pocos días, salvo aquella vez que me quedé un mes. Sí, a algunos actores, pero eso no tenía mucha importancia para mí. Yo me concentraba en coordinar lo de mi música. En aquella época aún no estaba tan avanzada la edición informática y era necesario ver cada segundo del film y coordinar con mucha concentración los pasajes de la música. La decisión final no la tomaba yo pero era importante estar porque todo lo hacíamos con cintas y tomando nota en papel. Actualmente es muchísimo más fácil. 

¿Qué sucedió luego?
Fui allí varias veces. Regresé a mi casa en la Costa Dorada, cerca de Barcelona y de Sitges. Un día vino John y me llamó para decirme que estaba en Barcelona. Fuimos a comer a un restaurante chino. Venían todos los camareros y de la cocina y le hacían reverencias. Él, junto a Bruce Lee y Keith Carradine, pertenecía a la trilogía de chinos que cambiaron cosas el mundo del cine o la televisión, y eran personajes importantes. Liu además había sido campeón mundial de karate y era considerado el mejor pateador de la historia. En Barcelona formó pareja con una actriz catalana llamada Mónica Pont y recuerdo que dirigió otra peli llamada Lady Ninja. Rodó algunas escenas en una pequeña cala de Aiguadolç, en Sitges, justo enfrente de donde yo vivía.
Después no supe más nada de él. Creo que se instaló en Hong-Kong.

Fuiste de los pocos músicos de habla hispana que llegó a Hollywood…
Sí. Años más tarde, el director de Universal me ofreció instalarme en Los Angeles para producir a artistas latinos que después fueron lanzando: creo que Molotov, Juanes, Julieta Venegas, etc. Pero le dije que no porque yo estaba y estoy con lo mío.
Recuerdo que me dijeron que de ahí a Hollywood ellos me apoyarían para triunfar con mi música en el cine, y les respondí que ya había estado en Hollywood y que no necesitaba Oscars ni ese éxito o ese dinero.
Finalmente quien cumplió esa función fue Gustavo Santaolalla, a quien yo conocía de mi adolescencia, porque era el guitarrista del grupo folk-hippie-veggie Arco Iris, en la Buenos Aires de finales de los 60s e inicios de los 70s, y el baterista de aquel grupo, Droopy Gianello, había sido mi profesor de batería entre 1971 y 1972.
Yo no soy roquero, Emma. No me interesan las limusinas, las luces, las mansiones, tener fortuna, los o las fans. Todo eso me parece ridículo. Para mí la música es algo místico, algo filosófico y una misión en la vida. Hollywood me permitió acceder a algo que quería conocer pero nada más. No es mi ambiente. Pero me encantó crear The Touch of Zen y haber llegado con esto al cine. 

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