éL eS syD (2009)

La música de Guillermo Cazenave puede escucharse en Spotify y en su canal de YouTube Guillermo Cazenave Oficial. Allí encontrarás su obra completa y ediciones especiales de sus creaciones musicales.

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Guillermo CAZENAVE: éL eS syD (SYD BARRETT TRIBUTE)

1 Terrapin (Barrett)
2 Chapter 24 (Barrett)
3 Golden Hair (Joyce – Barrett)
4 Baby Lemonade (Barrett)
5 She Took a Long Gold Look (Barrett)
6 The Gnome (Barrett)
7 Are you going to the Show? (Cazenave)

All music played & produced by Guillermo Cazenave (songs of Syd Barrett, founder of Pink Floyd) ‘Are you going to the Show?’, composed and played by / compuesta por Guillermo («Pack» album)
Recorded at Astral Studios, 2009
Cover / Portada: Javi Rodríguez

GUILLERMO CAZENAVE: EL BARRETT ARGENTINO
Músico precoz y multiinstrumentista desde pequeño, componiendo y grabando sus canciones solitarias y psicodélicas, en 1973 y a sus 18 años Guillermo Cazenave se fue de Argentina para radicarse en Nueva York, donde estuvo viviendo por temporadas hasta 1977. Allí remezcló algunas de sus canciones de su adolescencia en los estudios Electric Lady, que había diseñado Jimi Hendrix poco antes de morir.

En 1977 Guillermo, ya en Europa, formó pareja con una chica belga con la que empezó a probar alucinógenos y a viajar por muchos países tocando y a veces viviendo en las calles, para luego instalarse en Londres, en una vivienda abandonada de la segunda guerra mundial. Allí conoció a la que sería su primera pareja más estable, aunque vivió cierto tiempo en relaciones abiertas.

Poco a poco Guill fue convirtiéndose en una figura conocida en el ambiente okupa de aquella zona del sur de Londres, debido a su personalidad y a sus canciones psicodélicas llenas de colorido.
Alternaba guitarra con batería, llegando a ser baterista ocasional de The Clash en un carnaval de Brixton.

Una de sus compañeras de entonces, Christine Chris Hall, recuerda: Guill tenía un atractivo distinto y era como un imán para algunas chicas que vivíamos en aquellas casas. Había interés por compartir su vida. Él no parecía demasiado interesado en el sexo pero era tierno, me regalaba caramelos, flores que recogía en la campiña, me leía cuentos de literatura irlandesa hasta que me dormía, mientras me acariciaba el pelo. Estar a su lado era una vibración bella. Creo que él estaba enamorado de Becky, la hija de la escritora Jenny James, de la comunidad Atlantis, especializada en la Primal Therapy de Janov, que hacían John y Yoko, y que se fueron a vivir a Colombia.

Su íntimo amigo, el alemán Martin Wind, comentó que Guillermo se comunicaba muy bien con los niños y con los gatos. Su expresión cambiaba por las noches cuando empezaba a cantar sus canciones. Cantaba muy parecido a Syd Barrett. En aquella época casi todos tomábamos o habíamos probado el ácido, que para nosotros era una experiencia mística, pero yo veía que él viajaba mucho, mental, física y musicalmente y que a veces se aislaba. Cuando consiguió su primer sintetizador se incomunicó aún más. Después se hizo vegetariano y un tipo sano: yoga, música espacial, dejando atrás su etapa psicotrópica o psicodélica.

Durante los años 80s y 90s Guill pasó la mayor parte de sus días viviendo con su pareja en Sitges, cerca de Barcelona y luego en una casa en medio del bosque, sin vecinos. Allí compuso y grabó la mayor parte de su obra musical.
Revistas especializadas en lo alternativo se hicieron eco de su música y le propusieron vender primero sus cassettes y luego sus cds, ya que Guillermo rechazaba la industria discográfica, las tiendas de discos y los circuitos oficiales de la música.
Él no producía de manera convencional. Casi todo lo grababa a la primera toma y luego se encerraba en el estudio días y semanas enteras con poca comunicación con el exterior. Teníamos que insistirle mucho para que tocara en vivo o aceptara entrevistas. No era fácil sacarlo de su bosque. (Tony Montells, su amigo y manager entre 1989-1998).

Los medios de comunicación convencionales no supieron aprovechar su presencia. Aquí estuvo en un festival alternativo en New York y conoció a Timothy Leary, el líder hippie del LSD, con quien tuvo una relación de enviarse cartas. Contactó con personas del mundo OVNI y tocó en Roswell. Su música se vendía como de manera mágica. No siempre conectaba bien con la mayoría de las personas y padecía malentendidos. El cerebro de Guille es distinto. Tiene una comprensión elevada de las cosas. Cuando participa como conferencista en un evento destaca de un modo diferente (Nori Rao, profesora de yoga en Miami y amiga de Guillermo).

Su vínculo y asociación a Syd Barrett son inevitables. Su enorme parecido cuando era joven, su vida tan especial en un recorrido alucinógeno por el universo, sus canciones… No hay más que escuchar este álbum-tributo que Guill le dedicó al creador de Pink Floyd y seguir sus posts en redes sociales, en los que combina reflexiones lúcidas sobre la vida, con música suya en vivo y en ocasiones alternando con creaciones del propio Barrett y otros artistas que Guillermo admiraba en su adolescencia.

Emma Estévez

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