Para quienes aún tengan «fe en el catastro» (catástrofe) y en la parcelación de la Tierra o en el precio por la tierra y en el valor del dinero o perdurabilidad de lo material y, por último y ultísimo, ca-fé, ca-esperanza y cacaridad (las 3 virtudes teologales, según ‘Church-ill’ -iglesia enferma-) en la pro – fe – cía Maya (maya = ilusión), este 2012 promete finales históricos e histéricos.
Y para colmo, en septiembre cumpliré 57 años, que suman 12. Todo coincide. El 21 del 12 del 2012. Pero también podría ser ahora el 12 del 2 (en febrero) o el 12 del 11 (noviembre) o cualquier número al revés, combinado con 1, con 2 o reducido a dígito.
En realidad, si ustedes me envían un número que se les ocurra, ‘yo Guill’ (de Jellystone) puedo calcularles (y gratis) toda clase de bienaventuranzas o de desgracias por ocurrir, dado que las ocurrencias suelen ser ilimitadas; especialmente en términos de destrucción.
Por ello, y para concluir mi inmodesta reflexión, pensaba esta madrugada, mientras miraba el cielo y las estrellas desde la ventana de mi habitación, en lo maravilloso que sería para el planeta unas vacaciones por unos años a estos siete mil millones de monos extraviados en la multipolaridad cósmica y en la materia material.
¡Triste destino el nuestro! Si a los hermanos de alguna tribu les anunciaran que (tal como se dice en España) «¡les tocó el Gordo!», seguro que inmediatamente prepararían la olla para hacer una buena sopa con nosotros, previo ritual ancestral de danzas y cánticos a la luz de la luna.
En definitiva, todo transmuta y quizás no sea mala idea la de ofrecernos como Mac Donald’s galácticos a algún planeta visible en busca de alimento, aunque, sin ir más lejos, ‘muy cerca de nuestras cercas’ del ‘de-nominado’ o minado  primer mundo, tenemos a millones subalimentados y a muchos de los nuestros en las periferias de las llamadas «grandes ciudades» pasando necesidades anónimas, individuales, colectivas y, seguramente lo peor, bajo dejes vegonzoS.O.S.
Para ellos, como para tantos otros, da igual la profecía Maya, el 2012, del 13 o del 14, sino, en todo caso, poder llevarse algo decente a la boca y darles de comer a sus hijos o familia en general.
Así que, amig@s oxi-dentales, a jodernos con la crisis fin – anciera ancestral, que no habrá nunca mal que por bien no venga, y lo primero que aprenderemos es a ser menos soberbios y antropocéntricos, recordando que el Sistema Solar está en una barriada muy jodida de la Vía Láctea, llena de delincuentes, de gente armada y de bandas organizadas bajo el nombre de países, «culturas», idiomas, religiones y ateístas varios.
Pronto los bancos no servirán ni para sentarnos y el escozor será una primera necesidad. Claro está que hasta para cagar somos ineptos e inventamos el sistema del WC, que nos corta la circulación cuando nos hallamos en pleno proceso defecativo.
En fin…, el fin…; … ¡qué más da!