En estos días cumple 80 años Paul Horn, flautista nacido en los Estados Unidos y primer músico de la llamada “new age”, estilo que podríamos afirmar que inauguró en 1968 cuando grabó en el interior del Taj Mahal un disco con improvisaciones meditativas para flauta y su propia voz, creando toda una serie de atmósferas y resonancias de extraordinario poder meditativo.

Paul Horn intentando, sin éxito, enseñarle a tocar flauta a John Lennon en el campamento del Maharishi Mahesh Yogui en la India (1968).

Horn tenía entonces 38 años y se encontraba de visita en la India, coincidiendo con los Beatles, la actriz Mia Farrow y otros artistas menos conocidos pero que formaban un numeroso grupo que deseaba indagar un poco sobre la filosofía oriental, el yoga, la meditación y las enseñanzas del Maharishi Mahesh Yogui.

La época dorada del hippismo y de los felices 60s estaba plagada de contradicciones pero, a la vez, de una búsqueda interior por encontrarle un sentido más profundo a la vida.

El ejército estadounidense fracasaba en Vietnam pero, sin saberlo, aquellos jóvenes soldados que regresaban traumatizados a su Occidente natal, traían consigo innumerables vivencias de otras culturas milenarias que tenían mucho por transmitirnos.

The Beatles eran los máximos portavoces musicales de aquellos tiempos, aunque Paul Horn, siendo diez años mayor en edad que casi todos ellos, ya había pasado por épocas de esplendor, tocando vientos en las célebres orquestas de jazz de Chico Hamilton y Duke Ellington. Su experiencia iniciática dentro del Taj Mahal le indujo a continuar viajando y tocando en toda clase de enclaves sagrados.

Mientras aún quedaba una década para que la música de la Nueva Era irrumpiera en el mercado discográfico alternativo a través de Steven Halpern, Iasos o Joel Andrews, Paul Horn grababa en el interior de la pirámide de Keops, en Machu Pichu y en un sinfín de templos y lugares místicos, volviéndose un experto en fusionar sus actuaciones sin público pero totalmente imbuidas por un halo de eternidad o perdurabilidad a través del mágico sonido de su flauta resonando en sitios que representan mucho más que monumentos para la historia y el devenir de la humanidad.

Paul Horn es ahora octogenario pero continúa grabando. Hace muy poco estuvo tocando en el Potala del Tíbet y a finales del pasado año, Paul McCartney lo invitó a un concierto de viejos amigos, junto a Ringo Starr y otros destacados colegas de los años 60s.

Gracias a Horn y su espíritu musical visionario, podemos hoy entender, disfrutar y compartir músicas distintas pero que guardan en síntesis un mismo mensaje: llevar la conciencia holística del universo a través de una nueva manera de componer, interpretar, sentir y escuchar la música.