Mis álbumes: NIRVANA

El Deseo y el Nirvana

El deseo es una de las emociones que más moviliza y atrapa al ser humano.
Cuando una persona se deja llevar por el deseo, pasa a ser el propio deseo.

Vemos a diario y a lo largo de la historia cómo hombres y mujeres se pierden y perdieron en el deseo.
Deseo de poder, deseo de riqueza, deseo de placer, deseo de amor, deseo de éxito, deseo de realizarnos espiritual o intelectualmente, deseo de ser reconocidos, deseo de lograr lo que nos propusimos…

Sin embargo el hinduismo, el budismo y el jainismo nos enseñan que existe un estado más allá del deseo: el nirvana.

Cuando tenía 24 años empecé a practicar yoga y meditación.
Cuanto más profundamente respiraba y oxigenaba mi cerebro, en mi mente desaparecía el deseo.

¿Y qué deseaba yo en aquella época? Muchas cosas.
Tener éxito como músico y escritor, ganar dinero, seguir con mi pareja y mejorar mi vida sexual, descubrir el mundo y viajar mucho, ser padre o ‘tener’ hijos, salir de la pobreza en la que estaba (vivía en una casa okupa en Londres) sin acudir a mi familia y por mis propios medios.

Deseaba muchas cosas. Algunas me parecían legítimas y saludables. Otras, una estupidez. Pero ambas (las comprensibles y las absurdas) me impedían la paz mental, la paz espiritual.

Pasaron los años y muchos de mis deseos se cumplieron, pero sin advertir yo que se hacían realidad cuando no luchaba por obtenerlos.
Es decir que cuando deseaba algo intensamente, no se producía, pero cuando olvidaba ese deseo, sí se producía.

¿Qué estaba pasando?
¿»Es la vida una burla», me preguntaba a los 30 y pico de años?

Y pronto me di cuenta de que las cosas que desea el ser humano son siempre las mismas: 4 o 5 deseos penosamente mediocres, conformistas y utilitarios.
Y esas 4 o 5 cosas que deseamos se vuelven nosotros.
¡Somos lo que deseamos aunque no lo seamos!

Y es así cómo el mundo se basa y mueve en base a esas 4 o 5 cosas.

¿Hace falta que las mencione?

En 1992 estuve improvisando una melodía al piano durante muchas horas. Empecé por la noche y sentí el amanecer mientras seguía tocando sin parar.
Puse la cinta a grabar y me quedé en éxtasis, sin pensamientos, sin deseo, sin nada…, como si el piano me hubiese abducido.
Y de ahí, de ese estado…, salió Nirvana, uno de mis álbumes más vendidos en aquellos años.
Lo compraban meditadores y yóguicos y también los seguidores del grupo Nirvana, creyendo que era una grabación pirata de la banda de Kurt Cobain.

¿Qué habrán sentido aquellos rockeros al escuchar mi Nirvana? Paz, rabia, odio hacia mí… Nunca lo sabré.
En cualquier caso, ayer subimos Nirvana a YouTube, en una versión extendida de 4 horas.
Allí está mi piano con dos teclas desafinadas… y yo tocando hasta el amanecer.

Y era mi deseo (mi deseo) que esta grabación se subiera a YouTube para que pudiese ser escuchada de manera gratuita.

Así que…, paz para la humanidad y menos deseo para todos…

Nirvana en mi Canal de YouTube
Relajación y meditación (Nirvana) – YouTube

Guillermo Cazenave

Guillermo Cazenave

Compositor, Productor, Escritor & Conferenciante

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