Por todos los medios, hay que evitar que nos cuadriculen y que nos encierren en el cemento (cementerio), talándonos los árboles y quitándonos los puntos cardinales de referencia para luego enchufarnos Google Maps o un ordenador/compu como única salida para saber en donde está el norte o si lloverá.
Detesto a esos dioses cuadriculados, su diseño urbano, sus señalizaciones, sus códigos de conducta, sus leyes, sus edificios y sus arte-fuck-tos.
Por eso viví la mitad de mi vida en bosques y en lugares sin carteles.
Los bosques de Kent y Surrey en los 70s. Los de El Vinyet (Sitges) en los 80s. El Bosque de Mas Trader (Cubellas) en los 90s. Y a un paso de los bosques del Pays d’Olmes, Ariège (Francia) en los 2000s.
Todos los bosques están «encantados» y, si uno forma parte del hechizo, es posible invocar a las hadas (y demás) para así obtener esa atribución y demarcación de espacios atemporales.
Es como un poder que se nos concede si sabemos estar limpios.
En el Vinyet y en Mas Trader salió el 80 por ciento de mi música. Supongo que aquellos seres de otros planos fueron quienes me inspiraron.
Aquí dos links
Land of Bosques (Spotify): https://open.spotify.com/int…/album/0WuJTIUFYgVojoenyqYLse
Canciones Mágicas (YouTube): https://www.youtube.com/watch?v=t085n7B4yWs
Foto: bosques de Tilford (Inglaterra) y contraportada de Land of Bosques.
