Vivir en un lugar como éste, con el sonido de la selva pero en un pueblo, es una sensación extraña.

Mi amigo Jimmy Coville, músico de blues, ex alumno de Jeremy Morris, y también pastor, vendrá a visitarme en unas semanas.

A mis hijos les va muy bien en el colegio. Adrien no ha superado del todo su problema de encopresis pero sí mejorado muchísimo. Claire, me dice la subdirectora, es un ejemplo para todo el colegio, y Elizabeth sigue su pre-escolar. Yo me ocupo de ellos, de su ropa, cocino, etc., como lo hacía en Francia aunque para lograr las típicas ventajas de las separaciones, su madre después declarara que nunca me ocupaba de ellos y que cuando viajaba no estaba en mi casa y cuando me quedaba en mi casa, ¡no trabajaba! (igual que aquellos hombres que hace años decían que las amas de casa no trabajaban).

Realmente nunca pensé que estaría en medio de un conflicto de estas características, con mi ex posando ante las cámaras de tv en Francia reclamando unos hijos que nadie le arrebató, denunciando inexactitudes mientras nosotros aquí esperándola y sin poder contactar con ella (cambió sus números de teléfono y no nos responde ni por email ni por Skype) ya que ella estaba realizando exactamente los movimientos opuestos que haría alguien a quien de verdad le secuestraran a sus hijos, que serían, en un caso real,  por ejemplo, «pegarse» al lado de los teléfonos esperando con ansiedad la posible llamada del secuestrador, y ¡no cambiar los números de teléfono y esconderse!

Todas estrategias baratas, me comenta mi abogada.

En uno de los artículos en los que Sara es entrevistada por un periódico local del área de Perpignan, los lectores se dan cuenta de su estrategia y hasta uno de ellos, en los comentarios debajo del reportaje y de lo declaró ella luego a la jueza de ni haber viajado a Argentina para ver, estar y después regresar con sus hijos «porque era un país peligroso»!!!!!!, dicho lector escribe «CAF Mon Amour!» (la CAF es el organismo que da principalmente las ayudas familiares en Francia y obviamente esto es el motivo de las estrategias citadas, incluyendo la obtención de la nacionalidad francesa y quitarme de mi hogar para obtener todas las ventajas sociales del mundo como «madre soltera» con las consiguientes pagas para una persona que dos meses antes de echarme de mi casa de manera subterfugia, me decía que no soportaba más Francia y a los franceses pero que igual, antes de irnos a Inglaterra, obtendría la nacionalidad francesa por si acaso). ¡Cómo cambia la opinión de una persona cuando le hace caso a un abogado o abogada ventajeros, siguiendo además los consejos de familiares y «amistades» sin escrúpulos que (demostrado quedó por su accionar) a quien menos les importa en todo este baile de despropósitos, es la salud física, mental y emocional de esos hijos que supuestamente se reclaman y que aquí están, esperando junto a su padre y la psicóloga que los ayuda y contiene!

Y sobre el disparate de declaración acerca de que Argentina pudiera ser un país peligroso, cuando en Francia atacan lugares donde se reúnen jóvenes y han habido últimamente atentados por cantidad de sitios, no fui el único que pensó en que ¡vaya madre (me decía mi hermana; que siempre ha querido a la madre de mis hijos como a una más de mi familia), que no va en busca de sus hijos porque el lugar es aparentemente peligroso!

Y yo aquí, en este lugar rodeado de naturaleza y con las expectativas puestas en que la psicóloga Canovi resuelva parte del problema debido a su experiencia en conflictos internacionales de familia, tengo poco tiempo para otras cosas.

Quiero volver a hacer música, a viajar y deseo que mis hijos estén con su madre, pero la situación creada por ella ha llevado todo a un punto muy difícil para comunicarnos y llegar a acuerdos.

He financiado la construcción de dos nuevas habitaciones en el terreno que pertenece a la casa. De esta manera podremos tener más lugar mientras estemos aquí.

Los vecinos son muy amables. En Paraguay muchos hijos están con sus padres. Las madres no siempre se hacen cargo de sus hijos. Tienen muchos hijos de jóvenes y después se cansan de ellos y de sus maridos, y aquí no hay pagas tentadoras para quien se quede con la custodia de ellos. Así que algunas se desentienden.

Luego están las grandes madrazas que se ocupan de todo.

Paraguay es un país muy sufrido que padeció una guerra llamada La Guerra de la Triple Alianza, hace 150 años o más, en la que Brasil junto a Argentina casi borran del mapa a este pequeño país.

A los argentinos nos llaman kurepas. Se habla mucho el guaraní y casi todos los paraguayos son bilingües. He estado aquí de niño y luego de más mayor con mi madre, pero nunca en esta zona. Siempre había viajado a la capital: Asunción.