con Jimmy Coville en San Pedro 

Llegó Jimmy desde Chicago vía México hasta Buenos Aires y, desde allí hasta estas tierras, siempre con sus dos maletas llenas de té que me trajo de regalo + dos tablets (una para mi hija Claire y otra que a su vez le regalé a la psicóloga de mi hijo) y un laptop para mí y una guitarra Alvarez de 12 cuerdas + speakers, cables, adaptadores, convertores de cassette a MP3. Ahora, cada uno de mis hijos (incluyendo la pequeña) tienen computadoras, internet, tablets y celulares. Quiero que siempre estén bien comunicados aunque sin excederse en el uso diario de tantos aparatos.

Mi agradecimiento a Jimmy por su venida, su presencia, su viaje de apoyo y encargos + regalos, es infinito.

A Jimmy le gustó Buenos Aires. Él habla algo de español y toca guitarra, además de ser pastor, pero tiene una amiga en Colombia con quien desearía afianzar seguramente una futura relación.

Paseamos por las calles de San Pedro, en donde, al poco de llegar, casi todo el pueblo lo conoce.

Jimmy es un nuevo amigo. Alguien a quien conocí en el año 2013 cuando tocamos para el cumpleaños de la madre de mi amigo Albert, en Premià, cerca de Barcelona, y luego actuáramos junto a Jeremy en Sant Cugat, en un concierto que organizó Miguel Celades, persona que estuvo apoyándome e invitándome a eventos y congresos para potenciar mi regreso, casi siempre frustrado al tener que estar yo pendiente de mis hijos en funciones parentales, marentales, abuelantes, etc., etc.

 

 

Esta ternerita de un vecino fue rechazada por su madre pero rescatada por nuestro vecino, quien va a cuidarla siempre. Una vida salvada. A veces Elizabeth la saca a pasear. Y ahora, Jimmy.

Jimmy fue aquí una presencia renovadora y una voz de aliento que nunca olvidaré. ¡Gracias Jimmy!