Entre muchas otras cosas, este siglo destaca por nueva modalidad: la de usar nombres, apodos, músicas, títulos de obras, libros, artículos periodísticos, frases, etc., etc., creadas previamente por otras personas a las que actualmente ni se las menciona.
Simplemente se usan sus nombres, sus ideas, sus creaciones y este nuevo perfil de gente se quedan tan tranquilos haciéndolo. Muchos de ellos se jactan de que, según sus teorías, todo nos pertenece y podemos utilizarlo sin ninguna clase de reparo.
Cuando escuché hace unos años el nombre Indio Solari, ex Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, inmediatamente me remonté a la década de 1960, cuando mi viejo me llevaba a ver al club de fútbol argentino River Plate. Tenía yo entonces unos 10 años.

No sé cómo se habrá sentido en todos estos años el verdadero Indio Solari, el futbolista, viendo que un cantante de rock argentino le usurpaba su apodo, aunque el apellido de ambos era y es Solari.
Y menos tener que leer o ver que hace unos días fallecía el Indio Solari, dado que el Indio Solari original vive y tiene 84 años de edad.
Alguien que escribe letras de canciones, ¿no podía encontrar un apodo distinto? ¿no fue consciente del daño que estaba ocasionando?

Raperos, youtubers y perfiles con nombres absurdos…
Y yo, que vengo de una época del siglo XX en la que existían los apodos, pero no tan disonantes, tomo consciencia de que muchas de las cosas que estamos ahora viendo o viviendo, son parte de una etapa histórica en la que se busca impactar por encima de crear.
Con esto no digo que el músico Indio Solari no haya creado. Él era incluso mayor que yo. Venía de aquella generación que vivió la década de 1960 e hizo letras y canciones emblemáticas para millones de personas. Pero, en mi opinión, se equivocó eligiendo ese apodo.

Carlos Indio Solari se apropió del apodo de Jorge Indio Solari