
En ‘Rainbow’ quise expresar mi gratitud hacia los gatos, animales sagrados por excelencia y seres extraterrestres que vinieron a la Tierra para enseñarnos a amar sin tocarnos, a veces rozándonos pero nunca chocando, como a menudo hacemos los humanos.

En el Gatuario de Barcelona (2018). Un sitio para adoptar gatitos abandonados.
Ellos comprenden que trabajar de manera obligada es esclavitud y viven la mayor parte del día en un mundo de ensueño, a mitad de camino entre la vigilia y el dormir. De esa manera pueden estar en varios mundos, percepciones y niveles de conciencia la vez.

Colorina con mis hijos en Bahía de los Vientos (Argentina), marzo 2016. Al cabo de unos días, y debido a una desgracia, no volvimos a verla más.
Dicen que durante la Edad Media, la influencia de la inquisición con aquel bulo de que los gatos estaban malditos y había que exterminarlos, dividió a los humanos en dos sub-grupos delimitados por los anti-gatos (personas materialistas, dogmáticas y posesivas viviendo en su zona de confort) y los pro-gatos (personas de mentalidad abierta y dispuestas a compartir y mejorar su mundo interior). Sea o no esto cierto, los gatos fueron motivo de persecución y de exterminio hasta que un rey francés frenó la masacre.


Un honor haberlo tenido en mi vida.
Link de ‘Rainbow’: https://www.youtube.com/watch?v=iu0B4eJjQHc