Con el gaitero Neil MacLure Mac Innes en Edimburgo

La familia materna de mi madre (valga la redundancia) provenían de la Isla de Skye, en el norte de Escocia.

La llamada Isla del Cielo fue cuna de los primeros y mejores gaiteros escoceses y del mundo, y así fue cómo cuando llegaron a la Argentina, mis ancestros William Mac Innes y familia, formaron con sus ojos una banda tradicional de música escocesa, en la que participaron alguna vez sus hermanos Neil y Malcolm y mis ya primos Guillermo Mac Innes e hijos.

Mi abuela, Carmen Mac Innes, me mostró aquella gaita cuando yo tenía 7 años y me explicaba historia y leyendas de clanes y de cuan pobres habían sido los Mac Innes, en comparación a los grandes clanes como los Mac Donald, Mac Intosh, Mac Gregor, Stewart, etc., etc.

En Chascomus, provincia de Buenos Aires, mi tío abuelo, Guillermo Mac Innes, hizo fortuna e invirtió en campos. Casado con Amalia Godoy, hija de hacendados manchegos españoles, fue alcalde de un pueblo en el que nació el presidente argentino Raúl Alfonsín Foulkes, casi vecino de los Mac Innes e hijo de madre inglesa: Anna Foulkes.

Por algún motivo, la comunidad anglosajona eligió aquel pueblo de Chascomus cuyos 150 km. recorría dos veces al día mi tío abuelo, quien a pesar de ser allí alcalde, residía en Buenos Aires, donde fue socio del legendario cómico y productor José «Pepe» Marrone.

El mundo del teatro y los cabarets eran algunas de las juergas que en aquel ambiente parecían «el pan de cada día» (o de cada noche), con las mejores vedettes de aquella Buenos Aires, gobernada por un intendente llamado Fresco.

Mi tío abuelo y sus hijos, cambiaron la orientación del enfoque que le dieron a la vida y al trabajo aquellos Mac Innes originales llegados de Escocia en busca de futuro más promisorio en la Argentina de inicios del siglo XX.
Neil y Malcolm murieron jóvenes. A los 30 y 33 años de edad. Pero William, casado con Ana Black Wilde, rama de mi familia emparentada con Oscar Wilde, vivió casi 70 años, y mi nombre Guillermo viene en honor a su memoria, aunque pienso que mi madre apenas pudo haberlo conocido dado que era una niña cuando él falleció.

Guillermo, mi tío abuelo, murió en 1985 y mi abuela Carmen al año siguiente. Poco a poco, los Mac Innes y los Wilde fueron desdibujándose del panorama de mi vida, siendo Alicia Mac Innes la última de su saga con quien tomara yo contacto hace años, cuando estaba casada con Julio Savón Salaberry, ministro de transporte de Perón en 1973-74.

Aquellos campos en Chascomus (entre ellos el curiosamente llamado «El Corralito» eran oasis de belleza, de paz y de naturaleza para mi familia. Pero todo se vendió o perdió.
Una vida de lujo y de dispendio incontrolado terminó con la fortuna.

Yo, ajeno a estas idas y venidas, me quedé con la gaita de mi abuela y con todos los datos del árbol genealógico y tierras con títulos que nunca nadie reclamó en Escocia pero que, por derecho legítimo, parece que actualmente nos pertenecerían.

Desde pequeño he incorporado de manera natural la música escocesa y celta a algunas de mis composiciones. Prometo contar en nuevas entregas para mi blog las coincidencias singulares que han vinculado ciertas piezas mías e incluso circunstancias no necesariamente musicales, a Mike Oldfield.

Manuel Figueroa, matemático e investigador cubano, divulgador de muchas temáticas curiosos y dignos de investigación. en la España de 1989-95, cuando se desempeñaba como colaborador y más tarde corresponsal de la revista «Más Allá» en los Estados Unidos, me dijo un día que yo tenía un conflicto con mi espíritu celta, que debía resolver.

Le pregunté si podía él atisbar de qué se trataba pero no supo responderme.

Hoy, tras regresar de Escocia, siento la presencia y la fuerza de aquellas tierras, en las que escasas 3 millones de personas y sus descendientes le han dado al mundo más personalidades influyentes que ninguna otra comunidad por numerosa que ésta fuese.

Algo verdaderamente maravilloso.

La música, el golf, el rugby, el whisky… No todo ello tiene porqué ser de nuestro agrado, pero es un ejemplo de lo que Escocia trajo a Occidente.

Las bases del cristianismo primigenio llegaron a Escocia a través de los Mac Innes, en la mágica isla de Iona que ocuparan hacia mil años.

Empero de Skye fueron invadidos y expulsados por el clan de los MacKinnon, y de ahí, a partir del siglo XVIII, se desperdigaron por las Américas en busca de paz y un nuevo destino para sus vidas.

La capilla de Rosslyn, famosa ahora tras El Código Da Vinci, nos invita a recorrer nuevas sendas templarias supuestamente vinculadas a la vida oculta de Jesús.

Dejando de lado el Lago Ness, ¡hay tanto para ver y descubrir en Escocia!

Mientras tanto, y aunque continúe viviendo en el sur de Francia cátaro y en la antigua mas nunca olvidada Occitania, conservo mi atención apuntando a veces hacia la tierra de mis ancestros escoceses, y si bien nunca pude tocar bien la gaita, aquí la tengo, en un lugar de honor en mi estudio de grabación.

Quizás recuperemos aquellos terrenos perdidos que incluyen una pequeña pero digna porción de territorio. No lo sé…

No me preocupa ni esto ni las posesiones.

Con la historia, lo que somos y lo que fuimos, me conformo.