En estos días recuperándome de un resfriado gris-poso que me dejó un par de días en el catre.

Y los especialistas continúan diciendo que el cáncer está acorralado y que en 10 años se curarán el 90% por ciento de los casos. Sólo los diagnósticos tardíos serán complicados de tratar.

El SIDA terminará con una vacuna.

Pero el resfrío… (y perdón por mi frivolidad si alguien pensara por un instante en que comparo) seguirá siendo la más incurable de todas las enfermedades.

Tantas veces pensé que el Big-Bang era el estornudo de un Dios y los planetas y demás cuerpos planetarios, simples mocos en expansión.

¡Qué desdicha para nuestro ego o para nuestro sentido de la trascendencia! Ser el producto de un vulgar estornudo y de un super moco.

Y qué extrañas palabras día – gnóstico o vacuna.

Quizás sea que nos lo hemos ganado.