EL HILO QUE NOS UNE (Odradek)

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) el escritor Franz Kafka escribió un breve cuento titulado Preocupaciones de un padre de familia. Y en ese cuento existía una criatura llamada Odradek (dibujo), que inicialmente era un carrete de hilo que había caído al suelo.
Esa criatura imaginaria tomó luego forma humana.
En realidad Kafka estaba combinando el hilo como factor de tejeduría humana en nuestros vínculos genéticos, a la vez de criticar al capitalismo con la idea del «usar y tirar».
Descubrí ese cuento gracias a Jorge Luis Borges y ello posteriormente me inspiró para mi disco El Sendero de Odradek, imaginando aquel carrete de hilo deshilachándose por el suelo sin que nadie le hiciera caso.

Kafka no tuvo hijos pero a sus 40 años paseaba por el parque Steglitz, en Berlín (dibujo), cuando vio a una niña que lloraba porque había perdido su muñeca favorita.
Entonces él comenzó a ayudarla buscando a la muñeca pero no la encontraban.

Kafka le propuso a la niña que se reuniera con él al día siguiente para continuar la búsqueda.
Al reencontrarse 24 horas más tarde y antes de reiniciar la búsqueda, le dio a la niña una carta «escrita» por la muñeca que decía: «por favor no llores. Estoy haciendo un viaje para ver el mundo. Pronto te escribiré sobre mis aventuras».
Y así comenzó una historia que continuó hasta el final de la vida del escritor.

En sus encuentros con la niña, Kafka le leía las cartas de su muñeca cuidadosamente escritas con aventuras y conversaciones que la niña seguía con pasión y alegría. Para ella la muñeca seguía viva.
Al cabo de unos días, Kafka le llevó a la niña una muñeca que había comprado, pero la niña al verla le dijo sorprendida: «no se parece en nada a mi muñeca».
Kafka había previsto la situación y por eso llevaba encima otra carta en la que la muñeca le decía a la niña: «estos viajes cambiaron mi aspecto, pero soy yo».
La niña emocionada besó a la nueva muñeca y muy feliz se la llevó a su casa.
Un año después Franz Kafka, el genial escritor nacido en Praga, murió.
Pero varios años más tarde, aquella niña ya adulta encontró una carta escondida en la muñeca. Y en aquella pequeña carta firmada por el escritor estaba escrito lo siguiente: «todo lo que amas probablemente algún día se perderá o desaparecerá, pero al final el amor volverá a tu vida de otra manera».
Así que mi reflexión también es que cuando un familiar o un amigo se distancian o alejan, cuando por circunstancias de la vida, a veces nada deseables, dejas de ver o de tener contacto con un ser querido, cuando desaparece alguien que amas, por encima de la voluntad, de las actitudes humanas o de los caprichos del destino, existe un nexo, una red invisible que continúa aquella unión, y esa persona, ese vínculo, ese amor, algún día reaparecerán con mayor fuerza que antes, y nada ni nadie podrán detenerlo.
El ser humano no puede romper algo que está más allá de su voluntad, de sus leyes, de sus artimañas, de su ignorancia, y de lo que no ve pero existe, de lo que no muere y reaparecerá, de lo que no se desintegra y reconstruirá. Pasa con la naturaleza, pasa con los lugares de la Tierra y pasa con las personas y sus vínculos.
Link para escuchar El Sendero de Odradek: https://www.youtube.com/watch?v=VkZE47Qnr_0&ab_channel=GuillermoCazenaveOficial
Guillermo Cazenave

Guillermo Cazenave

Compositor, Productor, Escritor & Conferenciante

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