BUCEANDO

En el siglo XX, cuando queríamos investigar sobre un tema, estudiarlo y aprenderlo, no teníamos ni Google, ni Wikipedia, ni podcasts, ni blogs ni pseudo talleres o consultillas on line.

La única posibilidad concreta era la «investigación de campo»; leer, estudiar, indagar in situ y después aplicar lo que hubiésemos aprendido.

O sea que para entender un poco los mares y las mareas de la vida (y sin mar-e-arnos), como suele suceder ahora con tanta «información» servida en bandeja, debíamos ser buceadores; buceadores de la temática elegida para ser luego buceadores de nuestro propio destino.

Y así fue cómo aprendíamos a distinguir a los peces pequeños de los tiburones, las arenas suaves de las pedregosas, las pleamares que se avecinaban o la calma que nos permitiría después reflexionar.

Celebro, pues, haber nacido en una época en la que si uno no se levantaba de su asiento, era imposible averiguar, aprender o desarrollarse en algo.

Y lamento a la vez que actualmente se prodiguen tantos profesionales de la nada, cuya formación se limita a lo que circula a través de redes y pantallas; a través de lo intangible, de lo que cualquiera puede escribir, publicar y divulgar. Antes, para publicar algo en un periódico, había que estar unos cuantos años de reportero tragando calle.

Y para ser columnista de opinión, como mínimo rondar el medio siglo de vida.

Estoy llegando gradualmente a la conclusión de que sin buceadores de la vida y con los mares arrasados de peces, todos vamos cayendo en las mismas «redes».

Guillermo Cazenave

Guillermo Cazenave

Compositor, Productor, Escritor & Conferenciante

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