Seguimos en las vacaciones del sur. Tras unos días en Santa Teresita, en donde nos encontramos con mi hermano, alquilamos una casa en un lugar muy especial llamado Bahía de los Vientos, en Costa Bonita, Quequén, pueblo vecino a Necochea, donde nació mi cuñado y muchos vascos se afincaran después de la guerra «incivil» española de los años 30s del pasado siglo.

La casa que alquilamos entre dunas, campo, arena y mar. Un paraíso 500 km. al sur de Buenos Aires.

Mi hermana y mi sobrino Ezequiel fueron quienes hicieron posible nuestra venida a este lugar maravilloso en el que hace más de 45 años surgió Arco Iris, una de las bandas argentinas de pop-folk más importantes del rock en español cuando muy pocos grupos existían en este rubro tan especial de la música en el idioma de Cervantes.

Vinimos con nuestra gatita y dos conejos, todos nacidos el año pasado en San Pedro.

 

Adrien a 100 mts. de casa y cerca de la playa. 

El lugar es una de las mecas del surfismo en este país y a mis hijos les encantó la casa, rodeada de campo, dunas, arena (sin asfaltar) y una playa muy bella con el puerto al fondo desde el que salen cada día barcos llenos de semillas hacia todos los confines de la Tierra. ¿Quién dijo que Argentina es un país pobre?

La riqueza de este bello y extenso rincón del planeta incluye desde su geografía hasta muchas otras cosas más que ignoran quienes no han visitado ni recorrido el país. Acá, en Bahía de los Vientos, el grupo Arco Iris (con Gustavo Santaolalla como líder) comenzó a ensayar y a componer sus primeras canciones, en los años 60s.

Aprovechando las vacaciones hemos comenzado cada mañana clases intensivas de inglés para mis hijos mayores.

Paseamos por el pueblo, vamos a la playa y esperamos…; esperamos alguna señal de la madre de mis hijos.

Le he pedido a mi abogada de Montpellier (Francia) que haga lo imposible por localizarla, instándola legalmente para que se presente y venga, dado que yo no puedo embarcar en ningún aeropuerto con tantas denuncias en mi contra y mis propios hijos con sus pasaportes caducados.

¡Vaya trampa en la que caí!

Podría haberme desentendido de todo y hacer como tantos músicos cuando se separan: irme de gira, hacer mi vida y aparecer cada 15 días con regalos para mis hijos. Nada más sencillo y egoísta.

Pero aposté por ser lo que siempre espero haber sido: un padre de verdad.

Y ahora me doy cuenta de que eso, según en qué circunstancias, no es posible.

 

Mis hijos, felices en este lugar. Un informe de «especialistas» galos fue incluido en el expediente de mi juicio, afirmando que a mis hijos se los veía mal, con el pelo ¡»rapado»! (señores especialistas y defensores de los menores, ¡estábamos en verano y con calor! Tengo muchas fotos de mis hijos  siendo más pequeños y en Francia, en pleno invierno, con el pelo completamente rapado y cortado por su madre debido a las plagas de piojos que allí padecían durante todo el año de manera crónica) y como «desnutridos», también afirman dichos especialistas. En fin…, me reservo la opinión.