Hace unos días fue el día del amigo y quiero decir públicamente e impúdicamente (ya que me parece obsceno, ordinario y panfletario elevar a un muro de una red social o a un blog temas personales de manera excesivamente obvia), que nunca hubiese imaginado tener tantos amig@s de distintos lugares que me apoyaron y apoyan en un determinado momento de mi vida que sorpresivamente se tornó tan difícil como liberador.

Pensé mucho en una frase de mi padre juez, sobre la justicia en algo injusto o viceversa.

Pensé en que no es importante tener el poder de la razón ni la razón del poder. Por ello no acudí a nada que intentara imponerse ni a la absurdidad castrante de códigos cuyas lógicas son tan relativas como nuestros actos.

Y pensé en que vernos y sentirnos a unos y otros intentando dar o torpemente amar, hace más bella la experiencia de la vida y más frágilmente hermoso a este ser humano que aún tiene tanto por recorrer y aprender.

¡Feliz Día mis amig@s! Gracias por vuestro cariño. Y gracias también a quienes alguna vez intentaron destruirme. Ell@s son igualmente mis amig@s del alma en el camino de la evolución, porque me enseñaron y me siguen enseñando a más o menos comprender que, mientras uno intenta trascender lo dual, de pronto se hace realidad aquello de que «si eres bueno con el malo, eres malo con el bueno».

Y algo de esto sentenció aquel tipo llamado John: un crístico que pasó por aquí y que en menos de 10 años dijo todo lo que tenía que decir: http://www.youtube.com/watch?v=U7NmUS7UWNQ